Me parece que tenías demasiado alcohol en la sangre como para recordar la dirección de este blog, pero aún así cumpliré lo que te dije. Te dejo no porque estemos juntos, sino porque es necesario que de una vez te quede claro que: estas sola, estas sola porque tú construiste con cuidado esa soledad, estas sola porque así es la vida y así eres tú, estas sola porque -entre muchos otros- yo ya no estoy más ahí. Te perdonaría los kilos de más, las arrugas y hasta que odies al presidente. No consideraría tu nueva risa, tu acento cool o tus joyas tan caras. Casi ni me fijaría en tu nuevo estilo de vestir tan a la moda, tan señora-conclase. Pero no puedo dejar pasar el hecho de que tú ya no eres tú y no podría perdonarte nunca que hubieses terminado con todo lo que nos unía en ti. Te diré por mi parte que sí tomo cerveza, que me gusta el JW etiqueta azul que descubriste en mi comedor y te sonaste, pero que la cerveza la tomo por convicción y el whisky por gusto, un gusto culpable como cuando c...