25 de mayo, el recuerdo de la verguenza en Sucre

Pensé que algo de la rabia del año pasado había menguado con el tiempo pero después de ver vía la Mala Palabra el vídeo "Humillados y Ofendidos" de César Brie , me alegro que su festejo se hubiese arruinado, esta generación de sucrenses debería avergonzarse de pretender celebrar un "grito libertario" cuando no supieron acallar los gritos de los violentos o compadecerse de los gritos de los abusados.

Copio entero un artículo sobre ese día: (de http://www.notiexpress.com.ar/news.cgi?accion=vernew&id=34477)

"Los golpearon y retuvieron, los desnudaron, les obligaron a ondear las banderas de los agresores, quemaron su ropa, los pusieron de rodillas e hicieron que gritarán clemencia. Si añadimos que las víctimas eran indígenas quizá uno pensaría en la colonia pero lo que cuento sucedió este fin de semana, en Sucre, la “capital” de Bolivia.

Sucre es una ciudad pequeña, con algo más de 200.000 habitantes, fue la sede de la Asamblea Constituyente de Bolivia, históricamente ha sido reconocida como la capital de Bolivia, aunque este apelativo no se encuentra reconocido en la Constitución Política del Estado y en los hechos es La Paz la que, como sede de Gobierno, cumple las funciones de Capital de la República. El reconocimiento constitucional de la calidad de capital fue la que, en apariencia, derivó en las demostraciones de odio racial que se sucedieron el día 24 de mayo.

La Asamblea Constituyente decidió no definir en el texto aprobado cual sería la capital de Bolivia y de hecho decidió no incluir el tema en sus debates, esta decisión fue tomada por la población de Sucre como una afrenta directa en contra de la ciudad; la mayoría de los sucrenses están conscientes de la imposibilidad del traslado de poderes, pero sienten al mismo tiempo que tenían al menos el derecho de que la discusión se de en el seno de la Asamblea Constituyente.

La frustración generada por esta decisión de la Asamblea derivó en enfrentamientos y agresiones a Asambleístas Constituyentes que obligaron a cambiar la sede de la Asamblea a la ciudad altiplánica de Oruro en el occidente del país afín a la presidencia de Evo Morales, de esta forma un reivindicación legítima del pueblo de Sucre fue aprovechada por la oposición económica y política para trabar la aprobación del nuevo texto constitucional. Los enfrentamientos en Sucre ocasionaron tres muertes que hasta la fecha no han sido esclarecidas y llegaron al extremo de que la policía nacional fue expulsada de la ciudad que vivió jornadas de caos incluyendo la liberación de todos los presos de las cárceles locales y la destrucción de las sedes policiales, todo esto sucedió hace aproximadamente seis meses y la heridas continúan abiertas.

El 25 de mayo se recuerda el “primer grito libertario” en América Latina que se dio en Sucre hace ya 199 años, por esta razón la fecha es reconocida como el día cívico del departamento y cada año el Presidente de la República visita la región promulgando leyes o anunciando obras como gesto de celebración. Los sucesos antes relatados habían enrarecido el aire de tal forma que las autoridades “cívicas” de la ciudad habían tomado la decisión (política) de prohibir el ingreso de Evo Morales a Sucre. Con estos antecedentes el escenario para la confrontación estaba armado, aunque nadie sospechaba la magnitud de los hechos que sufrimos los bolivianos.

La noche del 23 de mayo los líderes locales (principalmente la Alcaldesa y el Rector de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier) realizaron llamados para evitar la presencia del Presidente en Sucre y fruto de esto un grupo numeroso de gente, principalmente universitarios, se mantuvieron en vigilia durante toda la noche alrededor del estadio donde debería realizarse el evento en que el Presidente entregaría ambulancias, cheques y realizaría los anuncios en beneficio de la región.

En la mañana comenzaron a llegar los grupos de indígenas de las zonas rurales y un resguardo militar y policial, esto ocasionó los primeros enfrentamientos que fueron detenidos, en gran parte, por la actuación de madres soldados que, cumpliendo el servicio militar obligatorio, eran parte de los grupos de militares armados que realizaban la guarda del evento. La intervención maternal evitó un enfrentamiento que seguramente podría haber derivado en un nuevo derramamiento de sangre; para evitar mayores enfrentamientos, y habiendo sido abortada la llegada del presidente, tanto las fuerzas militares como policiales fueron replegadas.

Los indígenas también se replegaban cuando los grupos de universitarios y algunos civiles, aparentemente apoyados logísticamente por vehículos y equipos de comunicación de la Alcaldía, los atacaron y tomaron rehenes a los que golpearon y obligaron a caminar más de un kilómetro en medio de más golpes y humillaciones, los obligaron a que ondearan banderas de Sucre, les quitaron su ropa sus ponchos tradicionales que quemaron los llevaron a la plaza principal y al frente de la “casa de la libertad” los obligaron a arrodillarse y que pidieran perdón a gritos (a nombre de Evo Morales) por los agravios sufridos por la ciudad.

Cierto grado de imparcialidad en el análisis me obliga a contar con tanto detalle los “motivos” que derivaron en esta cobarde agresión pero no existe ninguna excusa para esta acción, que demuestra algunos puntos sumamente preocupantes que se viven en Bolivia en estas fechas:

• El racismo de algunos grupos urbanos en contra de los indígenas, los que fueron agredidos sólo por ser parecidos a nuestro presidente, en la tarde del sábado en Sucre era peligroso ser indígena en las calles, sólo el hecho de portar la identidad de indio podría derivar en torturas inadmisibles en cualquier lugar del mundo.

• El miedo y la complacencia de la ciudad que permitió, cobardemente, este maltrato por más de un kilómetro a través de la ciudad. Aquellos que aplaudían son peores que los perpetradores pero en el festejo del grito de libertad no es posible que el miedo o la indiferencia hubiese obligado a muchos otros a no levantar la voz para detener semejante abuso.

• Como el discurso de confrontación que nace en Santa Cruz y los grupos económicamente afectados por esta gestión derivan en muestras de violencia extrema.

Las torturas del 24 de mayo en Sucre, al haber llegado al fondo de la confrontación pueden servir para que las partes en conflicto retrocedan ante la magnitud del desastre que se vislumbra.

O en su peor faceta, es posible que nos encontremos ante el inicio de un periodo de violencia que ya no podrá ser controlado, en la cosmovisión indígena nos llamamos jilatas- hermanos, y cuando ves a tu hermano: golpeado, humillado, de rodillas con la desesperación pintada en los ojos mientras queman su poncho ceremonial pues es casi natural que el sentimiento de venganza surja.

Trabajamos en Sucre con la esperanza de una Constitución de cambio, aprendimos a querer a la ciudad y a sus habitantes. Y por eso hoy nos duele más que la que fue cuna de libertad y debió ver nacer la nueva república se convierta en la sede de la vergüenza y el odio racial.

La campana de la libertad de Sucre ha sido acallada por los gritos de dolor de los indígenas."

5 comentarios:

Anónimo dijo...

no estoy deacuerdo masista!!! como esta tu papa evo?

Anónimo dijo...

estas mal informado je je je que tonto

Anónimo dijo...

su constitucion es un fraude.....

beli dijo...

eres el mayor ridiculo invesil como vaj a decir eso cuando voj partocipajt en ese grito mlibertario ja t gane

Anónimo dijo...

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